jueves, 8 de marzo de 2018

El Regreso Del Espíritu Navideño




Érase una vez, en una tierra lejana, un elfo rubio, con grandes orejas y unos ojos verdes muy bonitos, él vivía con Papá Noel.
Con el paso de los años, los elfos se fueron percatando de que el espíritu navideño se iba perdiendo; no hicieron nada hasta que Papá Noel enfermó, estaba muy malo, tosía mucho y estaba muy pálido. Este elfo decidió viajar a la ciudad con menor espíritu navideño, recuperarlo y salvar a Papá Noel. Así salvarían la Navidad.
Si el elfo no recuperaba el espíritu navideño, Papá Noel moriría, con lo cual los niños no recibirán  sus regalos. La cueva donde el elfo vivía estaba llena de diamantes, pero ni con todo el dinero que se sacara  de ellos se podía curar la enfermedad de Papá Noel.
Y este valiente elfo emprendió su viaje. Estuvo volando en reno, durante 3 noches hasta que llegó a París. Aterrizó en el techo de una casa, era de noche y las luces estaban apagadas, se escurrió por el tejado hasta quedar encima de una ventana y con una pequeña voltereta entró en la habitación.






En la cama estaba una bonita niña de unos 10 años a la que sin querer despertó. Nada más abrir los ojos vio al elfo y se asustó, antes de que gritara, el elfo le tapó la boca y le explicó toda la historia. Tras oírlo, la niña se comprometió a ayudarle y le dijo que podría dormir debajo de su cama. Al amanecer, la niña miró debajo de su cama y al no haber nada pensó que solo había sido un sueño, Bajó las escaleras y se encontró con grandes charcos que llevaban a la cocina, los siguió hasta que terminaron, alzó la cabeza y se encontró con un muñeco de nieve, un árbol y un ángel sentados en la mesa hablando con el elfo. La niña no entendía nada pero el elfo se lo explicó todo: "Tengo una misión que es recuperar el espíritu navideño, al caer en que ningún humano puede ayudarme  por su falta de fe, he decidido utilizar un poco de polvo mágico para dar vida a mi nuevo Escuadrón Navideño".






Entonces la niña dijo: "Yo también quiero formar parte del grupo, podría ayudaros cuando haya que hablar con alguien". El elfo aceptó y se pusieron todos a crear un plan. Acordaron que irían a la isla de los sueños y que entrarían en los sueños de todos los Parisinos. Esto haría que al levantarse todos estuvieran alegres y tras eso, Papá Noel se recuperara. El plan lo tenían pero no sabían todavía como llevarlo a cabo, todos dieron muchas ideas sobre cómo lo iban a hacer pero nada les terminaba de convencer hasta que la niña dijo: "Podríamos viajar hasta allí en reno, entonces ya se encargaran las figuras, tendrán que hacer un teatro, pero tendrá que ser alegre. Necesitaremos que les des vida a las figuras del belén, a unos polvorones y a un...". Pero el elfo la interrumpió:






"Me hubiera gustado seguir escuchándote pero se me agotó al polvo mágico dándole vida a Tin (el muñeco de nieve), Adne (el árbol de navidad) y Lazi (el angelito). Todas las caras cambiaron, parecía que se lees había acabado toda la esperanza que les quedaba, hasta que el elfo cortó ese silencio tan deprimente y dijo: "No os preocupéis, sabiendo la gravedad del asunto viajaré de vuelta a mi mundo, pediré al viejo elfo sabio más polvo mágico y lograré regresar a tiempo para llevar a cabo nuestro trabajo". Todos aceptaron dudosos y así fue. El elfo volvió a por más polvo mágico a su mundo, habló con el viejo elfo y este accedió a darle el polvo que le pedía. A su vuelta, el elfo le dió vida a las demás figuras y todos partieron hacia la isla de los sueños.







Cuando llegaron, se encontraron con un problema, el portero era un hombre viejo, con el pelo, la barba y el bigote de un gris apagado, se sostenía en un bastón y llevaba unos pantalones pesqueros a juego con su chaleco. Tenía apariencia de un hombre altivo aunque amable, las apariencias engañan.

Se acercaron para pedirle permiso para crear un sueño, para salvar el espíritu navideño que se había perdido , pero este hombre les contestó: "No podéis pasar, necesitáis una razón mayor que La Navidad para pasar, no es lo suficiente importante ni para mí, ni para nadie". Tras estas palabras, el Escuadrón Navideño volvió hacia París. A este paso no podrían salvar ala Navidad, ni a Papá Noel, todos estaban muy deprimidos, tristes y desesperados.







De momento, el portero había conseguido un punto, iban uno a cero, pero esto no se quedaría así,  conseguirían su misión, ganarían. El día pasó y se hizo de noche, estaban todas las luces apagadas y todos dormían menos alguien, era el elfo, no podía dormir, pensaba en cómo conseguir pasar. A la mañana siguiente, cuando la niña despertó, se encontró  al elfo sentado  en la ventana, con las manos en la cabeza y suspirando. Se sentó al lado suyo y le dijo:"No te preocupes, encontraremos la manera". El elfo sabía que esas palabras no arreglarían nada, pero le confortó saber que su nueva amiga le apoyaba. Pasaron tres días y todavía no tenían ningún plan, no sabían cómo acceder al país de los sueños, pero a Adne se le ocurrió  una idea: "Yo podría esconderme y tirar un par de bolas de nieve de mis ramas.









El portero se acercaría para ver que era el ruido y tendríais la puerta libre para poder pasar , Más tarde os alcanzará". Y dijo Lazi: " Yo podía guiaros desde arriba para ir más rápido y no perdernos", y todos aceptaron. Esa misma tarde, estaban volviendo la isla para su segundo intento. Todo pasó según el plan, habían logrado entrar y todo iba como la seda, ya se había escondido el sol y decidieron empezar, grabaron el sueño como si fuera una película y pudieron observar cómo de la cámara salían millones y millones de cables, correteaba una lucecita que era el contenido de la grabación. Ya era la hora de volver, de momento iba todo bien pero la suerte se les acabó: ¿Quién anda ahí? Salid pequeños delincuentes.








Durante un segundo, que se le hizo eterno, todos se quedaron callados, quietos, tal estatuas; entonces, empezaron a correr, como si les fuera la vida en ello no miraban atrás, solo corrían y corrían sin rumbo alguno. Cuando se cansaron, ya no les seguía nadie, estaba amaneciendo y decidieron volver a París a ver si ya se había arreglado todo. Al llegar ya estaba amaneciendo. Aterrizaron en el tejado y pasaron por la habitación de la niña, se sentaron todos en la mesa muy nerviosos. De repente, vieron un resplandor, se asomaron a la ventana y se encontraron con un bonito arcoiris que inundaba de alegría y color todas las calles de París. Ese día, todos estaban de muy buen humor, cantaban villancicos y en cada barrio se adornó un gran abeto con espumillón, flores y estrellas; definitivamente habían ganado.




Ya era hora de que el elfo volviera a su país; Tin, Adne, Lazi y todas las demás figuras a las que le había dado vida volvieran a su estado inicial y tras despedirse de la niña, este pequeño valiente que había salvado la Navidad desapareció.
A partir de entonces, todo fue a mejor, tras los Parisinos, todo el mundo recuperó el espíritu navideño, Papá Noel se recuperó totalmente y pudo repartir los regalos por todo el mundo en Navidad. Todos estaban felices excepto el portero, él no, seguía muy cascarrabias, como siempre. y Así pasaron estas Navidades, todos con sus familias y muy felices, porque el...

                                   

                                      ESPÍRITU NAVIDEÑO HABÍA REGRESADO.


Alex M.

jueves, 22 de diciembre de 2016

CÁNCER: PROYECTO VITAMINA

La vida se podría definir como
 un maravilloso transcurso; con momentos,
 recuerdos,
 sueños e ilusiones.
 A veces entornndo hacia el lado bueno o bonito,
 aunque a veces cuando está hacia el lado opuesto
 lo que más le deseamos a éste es un insistente
 despido.

Quizá deberíamos acostumbrarnos a admirar por
 igual las diferentes situaciones de nuestro sendero
 aunque haya peligrosas curvas,
 porque no hay mayor culpa
 que la de mantener la voluntad oculta
 a la hora de tener que seguir adelante en esta ruta.

Sé que es a veces duro el camino
 y que hay quién duda sobre seguir o parar,
o pregunta al destino,
 por qué le quiso alcanzar.

Ya sé que no te sientes vencido,
 siempre dispuesto a luchar.
 Intentas olvidar los goteros corriendo
 por tus venas sin parar.

Tú eres un gran huracán
 que destruye poco a poco tu mal;
 contigo nada ni nadie podrán,
tu valentía no tiene final.


Duro tu camino
que pisas al andar;
mas es tu desino
y debes avanzar.


Luchas contra vientro y tiempo,
 contra un soberbio mal;
pero, ¿a qué espera ése luego?
Si todos juntos vamos a estar.


Caminamos todos juntos,
 sin dar marcha atrás,
sin temor a ningún asunto,
estamos aquí para ayudar.

Sabes que no estarás sólo
 ni que te esconderás en la soledad,
sonreirás sin miedo a naufragar.

Tú siempre dices: ''Aquí estoy yo.''
¿No te has dado cuenta de que brillas más que el
mismo sol?

No habrá obstáculo que te haga caer,
ni enfermedad tan fuerte que te derrumbe.
Sabes que no vas a perder la fuerza que hay en tu
 ser.

Por malas circunstancias que lleguen,
 sean noticias o novedades,
por más que quieras ser feliz y algo te lo niegue,
nunca des ninguna guerra por vencida.
De todo lo malo puede sacarse algo bueno.
No debes renunciarte a ti, a tu vida;
 ninguna pausa es admitida.


La vida es una y una es, por eso realmente se
aprende a vivir tal como nos viene,
se pueden cruzar hospitales u operaciones;
no todo es de color rosa, y menos con u cáncer por
 medio,
 pero, ¿por qué no cada sonrisa verdadera sacada en
 un difícil momento fuese la clave que le diese más color
 al mundo?

Cada ilusión es un pétalo añadido a la for de la vida,
 y cada lágrima una lluvia tras la que saldrá un gran
arcoíris.